
La más grande de las fortunas es tener palabra, honor e identidad, no esa que se verifica por unos dólares en la redes, sino el respaldo de tener una trayectoria quizás no intachable pero si honesta y firme apegados a los valores y principios heredados de cuatro clanes muy diferentes tomando lo más esencial profundo y trascendente de cada uno, obviando lo que no merece trascender.
La tradición es ese rico cúmulo de experiencias, leyendas, historias, vivencias y practicas que recibimos de nuestros mayores, quienes a su ves las recibieron de sus mayores y así por muchas generaciones, manteniendo una esencia que se mezcla con fusiones empresariales, matrimonios y diversas vinculaciones, lo importante es mantener lo esencial, lo trascendente y procurar el bien común, aceptando errores, derrotas, equivocaciones, fracasos, éxitos y acuñando experiencias; esa es nuestra carta de presentación,
Una riqueza compleja, compacta y compleja que incluye raíces corsas, toscanas, griegas, fenicias y aborígenes, posiciones destacadas, algunas vistosas otras muy discretas, pero todas partes de un mismo entorno y grupo que se mezclan por arte de magia. Confesamos además una riqueza amplia y una divergencia de criterios que hemos asimilado por años y hemos fusionado, primero como escudo protector de un consorcio, a partir de la pandemia como una forma de mantener la esencia y procurar los bienes materiales, habiendo preservado los espirituales.
Más valor tiene el honor que todo el dinero y su valor.
Quien no honra a su mayores y no procura sus tradiciones, pierde la identidad y se convierte enuno más.
Hay tradiciones con valor, otras con candor, las que no suman ni respetan si suponen avance o progreso simplemente se pierden con el tiempo y nadie está extendo de eso.
¡Procurarlas es la misión de la civilización!